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viernes, 7 de abril de 2017

Amistad.

"Estoy rodeado de gente bonita..."

Era el ultimo viernes de clases y yo deprimido y tirado en mi habitación; el cuarto inundado de alcohol y las latas de cerveza rodando a diestra y siniestra, solo con mi dolor. 

Vacío, sin corazón, lo peor entre lo peor, terrible, odioso, llorón, asesino... algunos de los adjetivos que a primera mitad de año ya condecoraban mi reputación. Lo dejé todo a la suerte y me encerré en asfixiante cajón de cuatro muros que ardiente, ahogaba mi penar, mi llanto transformado en cantos de "Bunbury", "Los Daniels", "Los Claxons" y algunos muchos más que como guardianes siempre acompañan mis peores momentos, este no fue la excepción. 

Aquel día descubrí cuanta gente bonita seguía mi corazón, cuanta estaba ahí de pie para sujetar mi mano y decir, "mañana también saldrá el sol", el alcoholo gritaba en mis entrañas vacías y sofocaba mis gritos en eructos despreciables de aroma alcohólico,
Yo juraba en mi dolor que nadie estaría ahí cuando yo cayera, mis ojos empapados de lágrimas y el dolor transpirando por mi piel.

Pero de pie frente y a mis lados mi ejercito de amigos abrazándome, tirando de mis manos para salir de aquella copa a la que accidentalmente llegue y de la que no tuve fuerza para salir.

Con estruendoso eco gritando a mis oídos, espantando mis demonios y sacudiéndome las migajas de perdición del pan del fracaso que voluntariamente había comido.

Los amigos, son la familia que uno elige, es el lugar donde uno perfecciona todo lo que aprendió. Es el ejercito al que agradecer cuando uno no tiene, no puede, o es débil para hacerlo solo.

Son la vida que nosostros decidimos invertir para trascender en sus corazones.

jueves, 6 de abril de 2017

Espejo.

Quisiera quedarme esta noche mirando al vacío; mirando el infinito espesor de tristeza y melancolía que queda en tus cuencas vacías, detrás de esta oscuridad nata que entorpece tus pasos, que iracunda, golpea tus pensamientos y te arroja al vacío de la noche, la noche tierna y ligera de color transparente, tan fresca y cálida que acobija tus odios, tus fracasos y tus tonterías.
Hoy quisiera quedarme mirando el vacío, mirarlo suave y lejano, impetuoso frente a mí nobleza, desgarrador, hipnotizante, mirarlo atrevido y profundo, cual yaga hilarante, no de sonidos si no de dolor, de desgracia, de calor aplastante, absurdo merodeador infinito de tus lágrimas y tus pensamientos de odio y esquizofrenia.
Mirarlo, mirarlo, sobrio y tranquilo. Mirarlo, hasta la eternidad que murió ayer y renace hoy y así, sin preocuparme, lanzarme en él, dejar que me envuelva entre quejidos agonizantes de dolor y sedientos de sangre, de venganza; encontrarme en aquel paisaje de sueños corrompidos, entre el cementerio de promesas olvidadas y la tienda de rencor barato, frente a la iglesia que te habla con esa lengua de varano, envenenado tu esperanza y tú fe, sintiendo en cada ápice de tú cuerpo el dolor de una oscuridad profunda e infinita, tan infinita como maldita, pero ahí, ahí en aquel vacío, aquel vacío de oscuridad infinita y calor maldito ahí toparme con tú luz, entre sueños descarnados y alegrías trastornadas, en un páramo digno del peor infierno de Dante, ahí al final de toda oscuridad...
Esta noche quisiera quedarme mirando el vacío de tus cuencas vacías, cuando despierto del estupor que me causaba mirar tus ojos, no, tus cuencas; y comprendo todo, tan sólo miraba, mí rostro detrás del espejo.

miércoles, 5 de abril de 2017

Victoria.

"Victoria llego del norte".

Miraba por el pasillo de la universidad, como perdida en el abismo, como abandonando alguna esperanza, como nerviosa, como mujer enamorada; dispersa.
La encontré entre la multitud y me perdí en su misteriosa atmósfera, esa sensación de lanzarme de un helicóptero me acompaño desde ese momento hasta que le dije suavecito al oído que la amaría siempre.
Victoria se llamaba ella, repetía el curso de matemáticas I, en mi misma clase. De ojos amielados, cabellos teñidos de amarillo brillante, chinos y alborotados, sus labios eran una perfecta mezcla de anchura y delgadez, su dentadura perfecta nos ahogaba en la idea de cuanto sufrió cargando unos insoportables brackets, su figura era perfecta; no era delgada como los asfixiantes modelos que ha generado la sociedad actual, era de un cuerpo fuerte, robusto. Único.
Entonces me enamore de ella, un adulto joven, aprendiendo a soñar, me enamore en ese momento y me perdí para siempre cuando accidentalmente la pise, me miro y me dijo bruto, balbuseante me disculpe y se giro como si el universo no la mereciera, como si ella hiciera la naturaleza y la naturaleza me dijera, no eres apto para su amor. camino tan segura de si hasta el profesor le saludo y se sentó justo enfrente de él.
No perdí la esperanza, era el día 1, aun podía enmendar mis errores... o empeorarlos.
La clase procedió a presentarse; uno a uno todos los chicos del grupo se presentaron y de vez en cuando podía ver que Victoria era atraída por una u otra historia de los participantes. Fui creando mi presentación en mi mente, no quería tropezar mi lengua otra vez, y llego su turno se levanto con tanta elegancia que la misma reina estaría sorprendida de aquel ingeniero en desarrollo. Victoria 21 años, de ascendencia Italiana y Española era una mezcla perfecta de lo mejor de esas razas. Repetía el curso por culpa de un malentendido con su papeleo de ingreso, no quería otra cosa que ser la mejor ingeniero de toda la generación y dejó bien claro que ella no trabajaría con alguien que para ella fuera inferior intelectualmente (engreída, pensé) y se sentó. Cuando me levante a dos filas de distancia pude ver como me miraba con cierto despreció para ella haberla atropellado ya representaba una falta de coordinación motriz de mi parte y ciertamente mi historia ni siquiera había llamado su atención, ella no dejaba de garabatear sobre su libreta y yo llore por dentro, como un cobarde por no poder decirle que me prestara atención, que era bueno, que me gustaba, que me mirara. 
No pude ese día atraer a la que vino del norte.